| La ruta de la Hoya del Infantado, comienza en
el Arco de Molina de Aragón, de Valdeolivas. En seguida llegamos
a El Charco, antiguo lavadero de ropa con dos zonas diferenciadas:
la de enjabonar y la de aclarar; actualmente El Charco, se encuentra
restaurado como zona de recreo. Muy cerca tenemos un resto de arqueología
industrial: la Antigua Orujera.
Tras pasar los viejos depósitos de agua, atravesamos grandes
olivares, que marcan la fisionomía del paisaje. La aceituna
y por ende el aceite determinan la historia de nuestra tierra: sólo
tres artículos en el mundo antiguo tenían un envase
propio: las lágrimas, el ungüento o perfume y el aceite.
El aceite de oliva virgen se obtiene por presión o centrífuga,
sin proceso químico. En el libro más antiguo de cocina,
que se conoce, ya se recomendaba el aceite de oliva. Son numerosas
sus propiedades beneficiosas; entre ellas destacan: mejorar la diabetes
(al reforzar la salud de las arterias), disminuir el colesterol
“malo” y aumentar el “bueno”, reducir la
obesidad (al absorverse menos que otras grasas), mejorar la hipertensión,
aliviar escoceduras y rozaduras, y además de ser antinflamatorio.
Aquí en Valdeolivas existe una almazara, en la que se produce
aceite de oliva virgen de alta calidad a partir de aceituna de variedad
“verdeja”. Este aceite suave, afrutado y de color verde,
podemos adquirirlo en la Cooperativa Alta Alcarria.
Continuamos nuestra Ruta; el angosto camino serpentea hacia la
Ermita de San Quirico. Una vez llegado a lo más alto, la
Hoya aparece a nuestros pies. La Hoya del Infantado es una inmensa
extensión rodeada por la Serranía de Cuenca (a la
izquierda) y el Páramo Tinajas-Castejón.
Emprendemos la vuelta, finalizando nuestra senda en el Centro Rural
Agrupado, las escuelas, de Valdeolivas.
Podremos también visitar en Valdeolivas:
· Interesante conjunto urbano.
· El Pantocrator de la Iglesia.
· Los molinos de aceite.
· La almazara.
· La senda segunda que sube al Calvario. |