| La Ruta de los Gancheros del Guadiela comienza
en Alcantud, importante enclave dentro del mundo de la arqueología,
pues conserva buena parte de la huella de su esplendoroso pasado:
sus ruinas romanas, su célebre balneario: “los Baños
de Alcantud” aún en activo, la calzada romana por la
que transcurre nuestra Senda, etc. Nada más abandonar Alcantud
atravesamos un pasillo de árboles centenarios. Llegamos al
inicio del camino romano. Tras unos minutos andando, nos encontramos
con un secadero de mimbre. Estos mimbres sirven, por ejemplo, para
elaborar los cestos, que son aconsejables en la recolección
de hongos; y es imposible no mentar, que en Alcantud los hongos son
muy abundantes.
Casi sin darnos cuenta, nuestro camino va atravesando un denso
bosque de pinos, de tipo silvestre, que se extiende desde la cima
hasta el valle, que recorre el Guadiela. Algunos girasoles sin corola,
nos indican la presencia de ciervos o corzos, pues es la parte de
la planta que se comen. Continuamos nuestra marcha ascendiendo.
Llegamos a un resalto del sendero, desde donde podemos ver truchas
brincando en las frías y cristalinas aguas turquesa del Guadiela.
Antaño este río, fue el medio de vida de los gancheros;
que se servían de la corriente, para transportar la madera
aguas abajo. A nuestra derecha, oculto por los árboles, un
horno para extraer aceite de las cepas de enebro, mediante destilación.
Seguimos avanzando. La inscripción romana grabada en la
roca nos indica, entre otras cosas, la persona que pagó para
que el camino se hiciera. Es en este momento, cuando despertamos
de ese embrujo que provoca la naturaleza en su estado más
puro, para tomar consciencia de estar transitando por un trozo de
nuestra historia más antigua. Y ver que al igual que estuvieron
romanos, visigodos y árabes, en este entorno privilegiado
estamos ahora nosotros.
Finalmente la Hidroeléctrica de Toriles, la Cueva con estalactitas
y una fuente con agua fresca. Si nos asomamos a la Hoz vemos las
grandes cascadas, que rebosan agua cuando esta es sobrante para
la Hidroeléctrica. Y por último llegamos a un bosque
de ribera, donde termina la Ruta de los Gancheros del Guadiela.
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