| La Ruta de la Fuente del Gallo, comienza en la
Plaza de la Constitución. Salimos hacia la Ermita de Santa
Ana, cerca de ella están las Cuevas del Vino con parrillas;
y más adelante nos encontramos, un cruce y seguimos el camino
de la izquierda, ya que el de la derecha es la Ruta del Alto de la
Almenara. Caminamos ahora entre cultivos de secano y comienza nuestra
aproximación hacia el potente bosque mediterráneo que
caracteriza nuestra senda ahora en forma de pinares. En una loma con
yesos, suelos blancos, podemos observar la peculiar vegetación
gypsícola. A la derecha del camino la Hoya de la Presa. Coronamos
el Cerro del Pino; un poco más adelante, contemplamos extensiones
de olivos, y al fondo la Sierra de Bascuñana. Tras un fuerte
descenso un cruce, continuamos a la derecha (a la izquierda es el
Camino de Torralba).
Al fin llegamos al Vallejo de la Sierra: nogales, almendros, cerezos,
viñedos abandonados; frondosos bosques que albergan a jabalies,
corzos, tejones, jinetas, gatos monteses, palomas torcaces, y en
primavera tórtolas. Tenemos el lujo de estar en área
del águila real y del búho real, es este, al fin y
al cabo, su territorio de caza. La presencia de unas colmenas nos
recuerdan el “Oro de la Alcarria”: su laureada miel
con Denominación de Origen.
Más adelante la Peña del Otero, zona con riscos de
arenisca, y corrales para el ganado dispuestos en pisos. Le siguen
El Corchillo, El Monte de la Sierra, donde nos perdemos en un profundo
bosque; El Val de los Azores, donde el valle se abre en una pradera;
El Cerro del Santo.
Llegamos a la Fuente del Gallo, que da nombre a nuestra Ruta. A
las aguas de este manantial, se le atribuyen propiedades medicinales
para el riñón y el reuma. Continuamos por una zona
de bosque de galería que suele mantener su verdor a lo largo
de todo el año. En el cruce vamos por el camino de la derecha
(el de la izquierda es el Camino de Bascuñana). Más
adelante, bosque de encinar y pino en el Val del Fraile, la Cruz
de Responso , y tras una fuerte subida, un mirador. Descendemos
hacia el Corbejón. Al final del descenso, la Ermita de Santo
Tomás, sitio para los sentidos (paisaje, olor a pinos y plantas
aromáticas, barbacoa, fuente y también lugar de oración).
A la Ermita peregrina todo el pueblo de Villar de Domingo García,
el sábado anterior a la fiesta de la Ascensión, en
romería con la imagen del Santo Patrón. Se le dedica
una Misa, se reparte “Caridad” (panecillos Bendecidos
y zurra) se come, se bebe y después de todo eso, con total
desenfado se untan de yema de huevo cocido, todos contra todos,
en peculiar batalla; es la famosa fiesta del “Santo de los
huevos”. Por último regresamos a Villar de Domingo
García. |