| La Ruta de La Cañada Real de Beteta comienza
en Villanueva de Guadamejud, de donde partimos en dirección
a la Peraleja. Enseguida entramos por el camino de la izquierda siguiendo
el Barranco de la Peña del Cuervo, donde nos encontramos un
abrevadero. Nuestra Ruta continúa, nos desviamos a la derecha
por el Barranco del Monte, es ahora cuando salimos del camino en mejor
estado y vamos por el de la izquierda, donde nuevamente nos encontramos
un abrevadero esta vez en un encinar.
Tras media hora andando, llegamos a una zona donde nos sorprenden
grandes agujeros en el suelo fruto de una increíble erosión.
Más adelante, campos de girasoles, que a finales de verano
dan un vivo colorido al paisaje. Nuevamente llegamos al Barranco
de la Peña del Cuervo y tras trescientos metros vamos a la
izquierda. En este momento ya estamos sobre la Cañada Real
de Beteta.
Las Cañadas Reales tienen su origen en leyes de la naturaleza:
“Primero las rutas migratorias de las aves determinan los
caminos que sigue la fauna terrestre, que es la caza del hombre
primitivo; entonces el hombre realiza sus desplazamientos por estas
rutas siguiendo a la fauna y por último al convertirse en
pastor las utiliza para conducir el ganado”. Es esta una cronología
en la que suceden tres acontecimientos: migraciones, caza y pastoreo.
Aún no hemos andado un kilómetro por la Cañada,
cuando nos encontramos la Peña del Cascabel. Nuestro camino
transcurre por zonas de secano con campos de olivos, es este paisaje
al fin y al cabo “Alcarria en estado puro”. Los cultivos
cerealísticos, olivos, viñedos y almendros en las
lindes marcan la fisionomía del paisaje. Desde nuestra posición
podemos contemplar hermosas vistas panorámicas que permiten
que nuestra vista se pierda en el horizonte. Estamos en terrenos
rojos arcillosos; durante todo el tiempo de nuestro recorrido hemos
podido ver enormes cárcavas, verdaderamente asombrosas, que
nos muestran la gran magnitud que la erosión hídrica
puede alcanzar. Como podremos comprobar en un mapa topográfico,
en Villanueva de Guadamejud confluyen varios barrancos.
Seguimos nuestro camino. Pronto divisamos la Peña del Conde,
lugar emblemático de Villanueva de Guadamejud, y cercano
a ella un corral de ganado para el verano. Finaliza nuestro camino,
de más de tres kilómetros, por la Cañada Real
de Beteta. A lo largo de todo nuestro recorrido hemos podido ver
como la trashumancia ha dejado una profunda huella en Villanueva
de Guadamejud: han sido frecuentes los chozos, los corrales, los
abrevaderos,…
Llegamos a la Fuente La Jordana donde podemos hacer un alto en nuestro
camino para refrescarnos. Por último la Ruta de la Cañada
finaliza en Villanueva de Guadamejud. A buen seguro este curioso
recorrido conlleva un acercamiento muy especial al complejo tema
de la Transhumancia. |