La Ruta de la Ermita de la Virgen del Campillo,
comienza en Tinajas. Comenzamos el ascenso por el camino que va a
la Ermita de la Virgen del Campillo, en el trayecto contemplamos olivos,
frutales, viñedos, girasoles y extensos pinares, que nos amenizan
la subida a uno de los últimos páramos que la erosión
ha respetado en la Alcarria Conquense. Más adelante, a nuestra
izquierda, hay un gran número de colmenas de las que se extrae
la excelente miel alcarreña, que posee Denominación
de Origen.
Tras una hora de camino, nos encontramos un cruce y tomamos el camino
de la derecha, que nos conduce a la Ermita. Este hermoso paraje en
el que destaca la Ermita de la Virgen del Campillo, tiene un graderío,
una fuente con agua siempre fresca, bancos y mesas a la sombra de
bellisimas encinas e incluso barbacoas; y recomendables vistas panorámicas
en la zona posterior del templo.
Una vez hayamos descansado regresamos por el mismo camino y cuando
llegamos al cruce seguimos de frente, hacia el Oeste. Atravesamos
una zona de espeso bosque mediterráneo, en el que sobresale
la encina. En esta zona, en el páramo Tinajas-Castejón,
hay lagunas estacionales (9 determinadas), de mayor tamaño
del que les supondríamos; cuando estos humedales estacionales
se llenan de agua se constituyen en un hervidero de vida en cuestión
de horas. Son entre otros: grullas, ánades, fochas y zampullines
los principales visitantes de estas zonas palustres.
A las dos horas de camino, llegamos a un cruce donde podemos elegir
entre realizar la ruta secundaria (más larga pero sin señalizar)
que nos conducirá hasta el Cerro Castillejo, o bien comenzar
a descender hasta Tinajas (por la senda principal), que a poca distancia
nos ofrece una interesantísima vista panorámica en la
que es centro el propio Tinajas. A lo largo de la bajada un océano
de olivos de aceitunas monavarietal verdeja cultivada todavía
tal y como la tradición manda, que surten a la almazara del
pueblo. |
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